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La materia está compuesta de elementos químicos que, en esencia, son todos similares en su minúscula estructura: un núcleo donde se acumulan partículas denominadas protones y neutrones, en torno al cual orbitan partículas denominadas electrones. Al conjunto de le denomina átomo.

Los protones y los electrones tienen una tendencia natural a atraerse, por ello establecemos que los protones tienen signo positivo ( + ) y los electrones signo negativo ( – ).

 

En esencia, las cargas contrarias se atraen y las cargas iguales se repelen. Fruto de ello surge la electricidad, que no es más que el efecto de los electrones moviéndose por la atracción que surge con los protones.

Pero… ¿Cuándo circulan los electrones? Para que un electrón quiera moverse tiene que tener ganas de ello, es decir, se tiene que sentir atraído por otra zona e iniciar el camino hacia la misma. Ahora bien, no pueden moverse como quieran, necesitan un camino especial para ello.

¿Te has fijado que los cables generalmente están recubiertos de plástico y por dentro tienen un filamento metálico? Son así para que los electrones puedan “viajar” por el cable metálico y el plástico evita que salgan y los mantiene en el mismo. Esto es porque el metal es CONDUCTOR DE LA ELECTRICIDAD y el plástico es AISLANTE (no deja pasar a los electrones).

¿Los electrones sólo se mueven a zonas positivas?

Aunque se ven atraídos por los protones, los electrones no sólo se mueven a zonas positivas, sino que lo que intentan es que en todas las zonas conectadas por un conductor eléctrico las cargas sean iguales. Si conectamos dos zonas eléctricas negativas, pero una es mucho más negativa que la otra, los electrones se moverán de la más negativa a la menos negativa hasta que ambas tengan la misma carga (es decir, que la cantidad de electrones y protones en ambos lados esté equilibrada)

¿No lo has entendido?

Los electrones son un buen ejemplo de distribución equitativa, aunque no son conscientes de ello (pues son partículas y no piensan). Se van a mover de unas zonas a otras intentando que todos toquen a la misma cantidad de carga positiva.

Características de una corriente eléctrica:

El primer valor importante de una corriente eléctrica es la energía con la que los electrones circulan por el conductor eléctrico y el segundo responde a la cantidad de electrones que circulan.

La energía del electrón se denomina voltaje y se mide en voltios (V). Se puede entender mejor si nos imaginamos que el voltaje es la velocidad a la que circula el electrón, aunque sería mejor aún pensar en el “ansia” que tiene por ir a una zona menos negativa o positiva.

La cantidad de electrones que circulan por el circuito se denomina intensidad y se mide en amperios (A). Al estar en movimiento, la cantidad de electrones que circulan se tiene que definir por unidad de tiempo (por ejemplo: circulan un millón de electrones por segundo).

Un amperio equivale al paso de 6,241509 × 1018 electrones en un segundo. Imaginad que cantidad más grande de electrones: 6.241.509.000.000.000.000… ¡en un solo segundo!.

LA la combinación de intensidad y voltaje en una corriente eléctrica se le denomina Potencia y expresa la capacidad de la corriente eléctrica de producir un efecto. La potencia se mide en vatios (watt) y responde al producto de la intensidad por la resistencia: P = V · I

El efecto de una corriente eléctrica surge de la combinación de voltaje e intensidad. Un solo electrón no produce efecto por mucho voltaje que posea, así como una gran cantidad de electrones no son efectivos si su voltaje es muy pequeño.

Pero… ¿para qué usamos la electricidad?

El ser humano es prácticamente el único ser vivo que realiza a su antojo transformaciones de energía. Una de las transformaciones más utilizadas es la que consigue obtener otras energías a partir de la energía eléctrica (luz, calor, movimiento de un motor, etc).


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